10 d’ag. 2017

Camille Paglia



A propósito de una frase que dijo Camille Paglia: El feminismo contemporaneo es “enfermo, indiscriminado y neurótico”,  “Dejar el sexo a las feministas es como irse de vacaciones dejando tu perro a un taxidermista”, me quedé perplejo por esa afirmación tan contundente la cual coincidía con la problemática de algunos de mis conocidos más jóvenes que se excluyen de la sociedad para encerrarse en un caparazón protector sin ventanas a la luz o a las tinieblas del exterior. 
Un poco de historia:
En los años 20 el movimiento feminista truncó de raiz las ideas que encorsetaban desde hacia años la libertad de las mujeres. Evidentemente esa forma de tratar a las mujeres habia sido alimentada por la religión con sus doctrinas discriminatorias hacia la mujer. Pero eran los hombres culpables como grupo de esa falta de libertades? O ellos también habian sido víctimas de esa educación?


Camille Paglia da una sacudida enorme a la tensión que provoca el colectivo feminista con su excluyente aceptación de todo lo que viene de la condición del hombre, sin euforias, con tranquilidad, desde su condición de feminista y lesbiana, cercana a mi condición de hombre y heterosexual, Camille no duda en ir hilvanando un pensamiento integrador y nada agresivo.  
Esta mujer tildada por algunos de exhibicionista pero con unas reflexiones fruto de una madurez intelectual que se encuentra a faltar en algunos corredores de diálogos y debates actuales nos alimenta con pensamientos valientes y fuera de lo que acostumbramos a leer hoy en dia. 


Y entonces es cuando veo en la calle la imagen de esa mujer, indiscutiblemente tan distinta a mi que me acusa del desarrollo de la historia de la humanidad. Y ella parece feliz  descansando en mi el argumento de sus valientes decisiones que me indica donde debo yo acudir para también reposar mis temores, mis equivocaciones, mis errores y mis pensamientos tan "masculinos" que han creado esa ruptura entre géneros. 

Cuidado me digo, desde que nací tuve la suerte de escuchar por un igual hombres y mujeres! Y ahora me acusan de la historia reciente. Me acusaron mis padres, me acusaron mis maestros, me acusaron los jueces, me acusa el gobierno y me acusan mis hijos de vez en cuando, por suerte no mis amigos.  
Soy yo con mis decisiones cotidianas el responsable de mis buenos y mis malos momentos, de ser amado y desamado, de ser quien soy y no ser mi imaginario. Fluyo entre todas las mujeres, me refresco dia a dia con su momento, ya era hora! Mis pies andan entre ellas y su abrazo es ahora, en pleno siglo XXI más verdadero, incluye el temor, la osadía y la valentía de ser mujer y de querernos. 
Sí, se puede seguir amando sin consultar un manual de instrucciones, verdad? 



Artículo de Camille Paglia. Tribus ocultas