15 de set. 2014

Elsa Schiaparelli (1890 · 1973)


Elsa en 1930


En el año 1987, nos contó Leonor Fini en una cena junto a Rafael Martinez algunas anecdotas de Elsa Schiparelli, esa gran modista conocida por inventar la falda pantalón pero que creó una moda considerada surrealista, aunque yo, particularmente, no la encajaria en esta corriente tan mal entendida. 



 
El trabajo de Elsa Schiaparelli refleja la actitud y el talante de los europeos durante los años 30. 
Hija de un egiptólogo Elsa Schiaparelli, nació en Roma en 1890. Su primera tienda la abrió en París en 1927. 
Relacionada y amiga de artistas como Salvador Dalí, Man Ray, Jean Cocteau, Christian Bérard, Jean-Michel Frank et Alberto Giacometti y Leonor Fini.
Su colección de muebles y complementos, al igual que la tenia Leonor Fini, refleja su pasión por las antiguedades y los objetos .

Leonor Fini realizó para Schiaparelli diversos motivos para tapices, papeles pintados e ilustraciones para Vogue et Harper’s Bazaar
Pero quién fué realmente Elsa Schiaparelli?
En otra entrada de esta Blog os hable de Paul Poiret, lo habéis leido? Blog Paul Poiret



Fué pues este gran artista, Paul Poiret quien le echó el ojo para trabajar en su 'atelier'. Pero Schiaparelli ya volaba sola y en 1927 creó su propia firma. Fue la época de las grandes mujeres de la moda: VienetLanvin y Coco Chanel, su rival incondicional.


Ella decía: "En tiempos difíciles la moda siempre es extravagante".
Vamos a resumir su mida: 
Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de su ciudad natal, y ya sorprendió a propios y extraños publicando un escandaloso libro de poemas eróticos al terminar su carrera. Se marchó a París y allí se casó muy joven, a los 18 años, con el conde William de Wendt de Kelor, con quien instaló en Nueva York en 1921 (empapándose, de paso, de toda la modernidad de esa ciudad en plena ebullición hasta que nació su hija. Al poco de nacer ésta, las abandonó a los dos y Elsa se instaló en París sin trabajo y una niña que mantener: había que ponerse manos a la obra.
 La carrera de la diseñadora comenzó al conocer a Poiret. Su primer encuentro ha pasado ya a la historia: Elsa asistió a un desfile del creador y, tras el pase fue sorprendida por Poiret probándose un abrigo de terciopelo negro y forro de seda azul. "¿Por qué no se lo compra?", preguntó el maestro. Ella le respondió que no podía permitírselo y, además, que no tendría oportunidad de lucirlo. Poiret le dijo: "Una mujer como usted puede llevar cualquier cosa en cualquier ocasión. Y deje de preocuparse por el dinero". Aquel fue el primer regalo que el generoso Poiret le hizo.


La diseñadora dio sus primeros pasos con un práctico jersey negro con un gran lazo blanco tricotado con apariencia de mariposa. Los almacenes americanos Strauss, al ver aquellas elegantes prendas encargaron 40 unidades.


Schiaparelli, en su primera tienda en la Rue de la Paix, escribió "Pour le Sport". Quería vestir a la mujer moderna con prendas sueltas y funcionales combinables entre sí. La creadora compartía su dinero con una familia armenia que convertía sus diseños originales en ropa de punto perfectamente confeccionada.
En 1933 diseñó su primer vestido largo en crespón de China blanco combinado con una chaqueta de frac. Un éxito clamoroso que fue copiado en todo el mundo. La prensa se deshacía en elogios sobre su originalidad y los artistas se dejaban cautivar por su magia y por su uso de los principios surrealistas: el zapato sombrero, los guantes con uñas doradas incorporadas, el vestido "andrajoso" o el bolso de terciopelo negro con forma de teléfono. (Tanto en el vestido "andrajoso" como en el bolso-teléfono colaboró con Dalí)


Elsa, se superaba siempre a sí misma, en sus diseños y presentaciones y desfiles, que se convertían en verdaderos espectáculos teatrales. Su máxima aspiración era causar sensación, por lo que su última colección se llamó precisamente Shocking Elegance (Sorprendente Elegancia) y su perfume más apreciado, cuyo frasco tenía la forma de un torso femenino, fue bautizado con el nombre de Shocking.


Durante la guerra, la diseñadora se hundió en serios problemas económicos, sus modelos no eran los más adecuados para aquellos tiempos de postguerra. Hasta su muerte, en 1973, vivió de los ingresos derivados de sus perfumes."
Información extraida del libro de Charlotte Seeiling "MODA. El siglo de los diseñadores" Editorial Könemann.


Lamentablemente no hace mucho se subastaron todos sus enseres.